Un 16 de septiembre se iniciaba el levantamiento militar que derrocó a Juan Domingo Perón. En nuestra región, el hecho dejó una huella profunda: la mítica Quinta “17 de Octubre” sufrió la confiscación y el vandalismo antes de transformarse en el museo que hoy custodia invalorables tesoros históricos y botánicos de la comunidad.
SAN VICENTE. El almanaque marca una de las fechas más complejas del siglo XX argentino. Un día como hoy, pero de 1955, las Fuerzas Armadas iniciaban el golpe de Estado autodenominado “Revolución Libertadora”, que terminaría interrumpiendo el mandato constitucional del general Juan Domingo Perón y enviándolo a un largo exilio de 18 años.
Más allá de los grandes acontecimientos nacionales que se recuerdan en los libros de texto, este aniversario tiene un anclaje territorial inmenso en el Partido de San Vicente. El quiebre institucional modificó para siempre el destino de uno de los patrimonios históricos y afectivos más importantes de nuestra comunidad: la quinta de descanso ubicada en las calles Lavalle y Quiroga.
Del refugio de Evita al despojo del olvido
Adquirida por Perón y Eva Duarte en 1946, la quinta de San Vicente se había convertido en el cable a tierra de la pareja presidencial. Allí pasaban sus fines de semana, caminaban entre sus árboles y proyectaban gran parte de las políticas sociales de la época. Sin embargo, tras el triunfo del golpe militar en septiembre de 1955, el odio político se ensañó con el predio: la propiedad fue confiscada por el gobierno de facto, se prohibió el ingreso de cualquier ciudadano vinculado al peronismo y el lugar sufrió actos de vandalismo, abandono y el saqueo de muchos de sus bienes.
A pesar de las décadas de deterioro y del intento sistemático por borrar las huellas del pasado, la riqueza patrimonial del lugar resistió entre los muros de sus 19 hectáreas.
El Torreón, la botánica y el patrimonio que sobrevivió
Quienes visitan el predio hoy en día se encuentran con testimonios vivos de aquella época dorada que sobrevivieron al despojo:
El Torreón de Evita: Una imponente estructura de estilo medieval construida especialmente para funcionar como la oficina de la Fundación Eva Perón. Lejos del ruido de la Capital Federal, Evita pasaba horas allí dentro firmando expedientes de ayuda social y recibiendo a delegaciones de trabajadores.
Un pulmón botánico único: El propio Juan Domingo Perón, un apasionado de la naturaleza, diseñó personalmente parte del arbolado del parque. Introdujo especies exóticas y plantó con sus manos árboles cítricos y olivos que todavía hoy siguen en pie, otorgándole al predio un valor ecológico fundamental para el casco urbano sanvicentino.
Tesoros recuperados: Aunque las dictaduras vandalizaron el chalet, el sitio logró conservar la mayor colección de objetos personales de la pareja en todo el país. Hoy se exhiben la vajilla original, uniformes militares, vestidos de gala de Evita y la mítica mesa de trabajo donde se firmaron decretos históricos de la década de 1940.
El renacimiento como custodio de la memoria
La historia, finalmente, puso las cosas en su lugar. Con el retorno definitivo de la democracia y la posterior creación del Museo Histórico 17 de Octubre Quinta de San Vicente, el predio recuperó su esplendor. Hoy en día, además de albergar el histórico tren presidencial y el mausoleo donde descansan los restos del General, funciona como el gran pulmón verde, cultural e identitario de todo el distrito.
Recordar el 16 de septiembre en las radios de San Vicente no es solo repasar una efeméride nacional; es poner en valor la historia que respira a la vuelta de la esquina de nuestros vecinos.
Esta es la estructura original que sufrió el abandono tras el golpe de 1955 y que hoy reluce totalmente recuperada como parte del museo provincial:


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