Los principales gremios de la administración pública provincial exigen aumentos urgentes ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. Con las liquidaciones de octubre al caer, la advertencia es unánime: si Axel Kicillof no convoca a una negociación real, el conflicto se trasladará a las calles con medidas de fuerza.-
La tranquilidad que el Gobierno de la provincia de Buenos Aires intentó mantener durante las últimas semanas frente a las demandas sindicales se ha disuelto por completo. La tensión en el sector de la administración pública escaló a su punto máximo tras las presentaciones formales hechas ante la cartera de Trabajo que conduce Walter Correa. Las cartas ya están sobre la mesa, y el margen de maniobra para el Ejecutivo bonaerense es prácticamente nulo.-
Tanto la Federación de Gremios Estatales y Particulares de la Provincia (Fegeppba) como la Asociación Trabajadores del Estado (ATE Bonaerense) han enviado duras advertencias. Exigen la reapertura inmediata de las paritarias para fijar aumentos correspondientes a octubre y noviembre. Sin embargo, la mayor presión radica en el calendario: las liquidaciones de sueldos de este mes están cerrándose, y los sindicatos se niegan a perder contra los incrementos del costo de vida.-
El bolsillo contra la pared: la inflación silenciosa que licúa salarios
Detrás de la rigidez de los escritos gremiales se esconde una realidad inocultable: la asfixia económica de los trabajadores públicos. La conducción de ATE Bonaerense, encabezada por Claudio Arévalo, Eliana Aguirre y Martín Fontela, fue lapidaria al argumentar que los recientes y feroces aumentos en las tarifas de servicios públicos, las subas indiscriminadas en los alquileres y el costo de los alimentos han pulverizado por completo los últimos acuerdos alcanzados en el territorio provincial.-
Aunque desde el sindicalismo estatal señalan de forma directa a las políticas de ajuste y quita de recursos perpetradas por el presidente de la Nación, Javier Milei, como el origen del desfinanciamiento general, la exigencia local apunta directo a la Casa de Gobierno en La Plata. Para los empleados públicos de la Ley 10.430, el argumento del “no hay plata” provincial empieza a agotar su efectividad política..-
¿Paro provincial en puerta?
La falta de una propuesta económica concreta tras las mesas técnicas informales del pasado 24 de septiembre ha colmado la paciencia del sector dirigencial. La Fegeppba, que representa a un amplio abanico de sindicatos y sectores particulares del Estado, ya notificó que su Consejo Directivo analiza seriamente declararse en estado de alerta y asamblea permanente. Esto se traduce en la antesala formal de medidas de fuerza directas en ministerios, dependencias y hospitales de toda la provincia de Buenos Aires.-
Esta ola de descontento no viaja sola. Se acopla a las recientes movilizaciones de ATE frente a la Legislatura bonaerense en reclamo por los postergados pases a planta permanente en el debate del Presupuesto provincial, y al fuerte malestar que también expresan los trabajadores judiciales de la AJB y los gremios docentes. El clima de paz social que la Provincia supo blindar a principios de año muestra preocupantes signos de desgaste.-
Opinión: El laberinto político de Axel Kicillof
El conflicto salarial sitúa al gobernador bonaerense ante una encrucijada sumamente compleja. Por un lado, su gestión enfrenta un ahogo financiero real debido al recorte discrecional de fondos ejecutado por la administración nacional. Por el otro, Kicillof no puede descuidar su principal base de sustentación política: los trabajadores del sector público y las estructuras sindicales que amortiguan el impacto de la crisis en los sectores vulnerables.-
Hacer equilibrio con una caja fiscal en recesión ya no alcanza si los sueldos estatales quedan por debajo de la canasta básica. Estirar la convocatoria paritaria o dilatar una oferta razonable bajo la eterna justificación del centralismo porteño es una estrategia que ya muestra claros síntomas de agotamiento. Los trabajadores del Estado sostienen las escuelas, los hospitales y la administración diaria de la provincia; exigirles que sigan absorbiendo el costo de la crisis con sus propios bolsillos es jugar con fuego en un territorio históricamente inflamable.-
La pelota ahora está del lado del Ministerio de Trabajo provincial. De la velocidad y el volumen de la oferta que presente el gobierno bonaerense en las próximas horas dependerá que la administración pública siga funcionando o que la provincia de Buenos Aires ingrese a una parálisis total antes de que termine octubre.-


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