La escalada en los reclamos de los trabajadores municipales enciende alarmas en la Tercera Sección. Paros, retención de tareas y asambleas permanentes golpean de forma dispar la prestación de servicios en ambos distritos bonaerenses.
SAN VICENTE / PRESIDENTE PERÓN – Las tensiones entre los sindicatos municipales y las administraciones locales alcanzaron su punto más crítico en la región de la Cuenca Alta. En sintonía con el plan de lucha que las federaciones gremiales extienden a lo largo de toda la provincia de Buenos Aires, los distritos de San Vicente y Presidente Perón afrontan semanas de extrema complejidad operativa en la vía pública debido a los reclamos por recomposiciones salariales urgentes ante haberes que, según denuncian, han quedado por debajo de la línea de indigencia.
El Corralón como epicentro de la parálisis en San Vicente
En el partido de San Vicente, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) Seccional 50 mantiene activos focos de conflicto que repercuten de manera directa en la vida cotidiana de los vecinos. El principal epicentro de las medidas de fuerza se concentra en el Corralón Municipal de Obras Públicas, donde las asambleas constantes han ralentizado el ritmo de la reparación de calzadas, tareas operativas y el mantenimiento urbano en las localidades de San Vicente, Alejandro Korn y Domselaar.
El gremio exige de manera perentoria una reapertura de paritarias sin sumas no remunerativas (en negro), denunciando que la inflación ha pulverizado el poder adquisitivo local. Paralelamente, las manifestaciones frente al Palacio Municipal han derivado en demoras intermitentes para la realización de trámites administrativos de los contribuyentes.
Guardias mínimas y tensión administrativa en Presidente Perón
A pocos kilómetros, en Presidente Perón (Guernica), el escenario presenta una dinámica de contención forzada. Los trabajadores agrupados en los sindicatos de base sostienen un estado de alerta y movilización que repercute en la recolección de ramas, cortes de pasto y despeje de residuos en los barrios periféricos.
Para amortiguar el impacto del desabastecimiento operativo de las cuadrillas formales, el Ejecutivo comunal ha tenido que priorizar el despliegue en la vía pública mediante programas asociados a la economía popular. No obstante, la atención en las dependencias de la administración central se encuentra severamente ralentizada, sumándose a la preocupación colectiva de los intendentes peronistas bonaerenses respecto a la asfixia presupuestaria.
Un escenario que presiona a Kicillof
El conflicto en ambos partidos evidencia un dilema que excede las fronteras de los municipios: los jefes comunales alegan una histórica caída en la recaudación local de tasas combinada con un aumento de la demanda social, lo que les impide otorgar aumentos que equiparen la canasta básica sin asistencia financiera externa.
Mientras las cúpulas gremiales prometen profundizar el plan de lucha si no se formalizan nuevas convocatorias salariales obligatorias, el conflicto en el sur del Conurbano continúa resintiéndose en las calles, dejando servicios públicos esenciales atados a la evolución de las negociaciones de las próximas horas.


Facebook
Twitter
Instagram
YouTube
RSS