LA PLATA.- El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó duras críticas contra la política económica de la administración de Javier Milei, al afirmar que el superávit fiscal del que presume el Gobierno nacional se sostiene mediante un fuerte ajuste sobre las provincias y la retención indebida de fondos esenciales. “Es fácil hablar de superávit fiscal cuando se logra a costa de los intereses y las necesidades del pueblo”, sentenció el mandatario bonaerense.
El eje del conflicto radica en el direccionamiento de los recursos del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL). Según denunció Kicillof, el Poder Ejecutivo retiene estos fondos de asignación específica —originalmente destinados a la infraestructura vial— para utilizarlos en la especulación financiera y el pago de intereses de la deuda. La situación fue admitida de forma indirecta por el propio vocero presidencial, Adrián Ravier, quien reconoció que el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, retiene parte de esos recursos para cumplir con las metas macroeconómicas.
El impacto de este torniquete financiero se siente con fuerza en la infraestructura de todo el país. Informes sectoriales advierten que el Estado nacional acumuló más de $1,35 billones del impuesto a los combustibles sin ejecutar. Como consecuencia directa de la parálisis de las obras de mantenimiento, entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran actualmente en un estado crítico o intransitable, transformándose en un peligro diario para la producción y los conductores.
Sin embargo, las rutas no son el único frente de batalla. La asfixia financiera denunciada por la provincia de Buenos Aires y el resto de los distritos incluye deudas masivas que erosionan las economías locales:
Cajas jubilatorias: Kicillof elevó un reclamo formal ante la Corte Suprema de Justicia por una deuda de Nación con la ANSES que supera los $2,3 billones
Recortes federales: Los gobernadores denuncian un tijeretazo de más de $47 billones distribuidos entre las 24 jurisdicciones desde el inicio de la gestión actual.
Freno social y educativo: Se acusa al Gobierno de “dibujar” el superávit mediante el congelamiento de la obra pública, la quita de medicamentos a jubilados y el ahogo presupuestario a las universidades.
La defensa del “Déficit Cero”
Desde la Casa Rosada, el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo defienden a rajatabla el rumbo económico. Para el oficialismo, el balance fiscal positivo es una política de Estado innegociable, considerada la única herramienta efectiva para erradicar la inflación y terminar con la emisión monetaria. Además, destacan que mantener el superávit permite cumplir con la meta anual del 1,4% del PBI comprometida ante el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ante las alertas por la caída en la recaudación real y los límites sociales del ajuste, el Gobierno nacional busca sostener el esquema financiero acelerando la privatización de empresas públicas —como AySA y el ferrocarril Belgrano Cargas— y concesionando las rutas nacionales al sector privado, profundizando el quiebre de lógica económica con los gobernadores de la oposición.


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